“Les Misérables”: Una adaptación complicada encaminada hacia los Óscar 2013

Por Rigoberto Díaz / Especial para n-punto

Se sigue acercando la fecha de la ceremonia de los premios Óscar y ya vamos teniendo una visión más clara de cuáles son los front-runners, cuáles categorías están prácticamente cerradas y qué películas se quedaron afuera. Una de las películas más importantes en la ceremonia de este año y que se encuentra “tope a tope” en diferentes categorías con la competencia es Les Misérables.

Les Misérables

Nominaciones (8): Mejor Vestuario, Mejor Maquillaje, Mejor Canción Original, Mejor Producción de Diseño, Mejor Sonido, Mejor Película, Mejor Actor (Hugh Jackman), Mejor Actriz de Reparto (Anne Hathaway).

Entré a ver Les Misérables sin ninguna expectativa en particular, nada más que era un musical. Este es un género que no es necesariamente mi favorito, aunque una película que me gusta mucho es West Side Story (1961), un musical muy reconocido. Por otro lado, tenía conocimiento de musicales como Moulin Rouge! (2001) y Sweeney Todd (2007), entre otros. Sabía que Les Misérables tenía una legión de fanáticos muy fuerte y que esta adaptación era bastante esperada. Por ende, me adentré a la experiencia con una mente abierta.

Les Misérables es dirigida por Tom Hooper, director de la pasada película ganadora de cuatro Óscar, entre ellos Mejor Película, The Kings Speech (2010). Es evidente que en esta película su director tiene varios de sus sellos cinematográficos. Primero, y como una de sus fallas, es que visualmente la película es muy cerrada y eso es algo que ha sido muy criticado. Los tiros de cámara y los encuadres, en muchas ocasiones, son al estilo close-up. Cuando tienes a alguien cantando tan cerca a la cámara, por un tiempo prolongado, tiende a incomodar porque no le da aire para que la escena respire.

Entiendo que el director buscaba crear una intimidad entre el espectador y el personaje, en contraste con los eventos tan magnos y difíciles que ocurren en la sociedad francesa en la película (una revolución), pero lo poco agrada y lo mucho enfada. Los tonos de colores, una Europa oscura, de noche y lluviosa, están presentes y es algo que también se ve en la película anterior de Hooper, The Kings Speech (2010).

Otras de las fallas de Les Misérables es cómo prácticamente, después del segundo acto, pretenden que el espectador esté interesado e invertido emocionalmente en una situación romántica que ocurre entre dos de sus personajes protagónicos, por una mirada entre ambos en cuestión de segundos.

Conozco que el material original, la novela escrita por Víctor Hugo en el 1862, considerada una obra maestra literaria del siglo 19, es un poco densa y larga. Hay que recortar en momentos para adelantar la trama, esta es una película y tenemos que ir de punto “A” hasta punto “B”, efectivamente. Sin embargo, Hooper espera que, en cuestión de segundos, nos envolvamos en el romance que, prácticamente, sucede de la nada. Se siente forzado y necesitaba más tiempo para ser desarrollado.

El aspecto musical de la película es algo bastante grandioso y uno de sus aciertos. Luego de salir de ver la película con mi novia, ambos nos encontramos cantando las canciones una y otra vez. Pegajosas al fin, no se salieron de nuestras cabezas por semanas hasta que conseguimos el soundtrack y nos las aprendimos, y es que la música de Les Misérables evoca emociones de amparo, tristeza y lucha. Una de mis conclusiones luego de ver la película y estudiarla un poco, y también luego de ver el musical de teatro, es que Les Misérables en teatro es un éxito sin menor duda, pero como película es un poco too much to handle. Demasiada información para tratar de plasmar en pantalla.

Todos los actores tuvieron que cantar en cámara, en vivo, para las grabaciones. Una técnica que decidió ejecutar el director para que hubiera un tipo de textura fría y directa hacia el espectador, nada de filtros, nada de doblajes. Cuando escuchas a Anne Hathaway cantando “I dreamed a dream”, así lo estaba cantando ahí mismo. Anne Hathaway, a semanas de celebrarse la ceremonia, ya es prácticamente considerada la ganadora del Óscar como Mejor Actriz de Reparto. En parte, por su presentación tan dolida y emocional de la canción que antes mencioné.

Personalmente, esta actriz nunca ha sido de mi gusto, pues la considero un poco forzada y a veces siento que su actuación es una de esas que lo hace “obvio” que está actuando. En parte, creo que esto se debe porque Hathaway tiene su base de actuación como actriz de teatro y musical, no de cine. Pero, de todos modos, soy el primero en admitir que la actriz ejecuta su papel, y en especial esta canción, con un dolor humano que transluce de la pantalla al corazón del espectador. Mientras veía la película en medio de “I dreamed a dream”, miré alrededor de la sala y vi a varias personas llorando. Es así de honesta y emocional su interpretación.

Otro asunto que ha sido criticado sobre Les Misérables es que los actores son contratados para que actúen y canten, y estos no son naturalmente cantantes. Esto es algo problemático y que se puede notar especialmente, cada vez que Russell Crowe está en escena. No son convincentes, y aunque Hathaway y Hugh Jackman tienen experiencia de teatro, no los considero cantantes tan versátiles o sus voces tan distintivas (por lo menos en comparación con las voces que se presentan en el musical de teatro). La única omisión a este caso es Samantha Barks, quien hace el papel de Eponine en la película al igual que en la obra de teatro.

Les Misérables está nominada en diferentes categorías. No la considero como una que pueda ganar el Óscar de Mejor Película porque sigo pensando que Lincoln se llevará ese premio. Sin embargo, estoy seguro de que el premio de Mejor Actriz de Reparto ya lo tiene. Les Misérables es una adaptación complicada de una obra de teatro musical que es basada en una novela del siglo 19. Una adaptación de una adaptación de una novela. ¿Era necesaria? En realidad, no lo creo. Ya hay suficientes adaptaciones del texto original para invertir o gastar recursos en contar la misma historia que ha sido contada una y otra vez.

Pero, así es Hollywood. Donde hay dinero que hacer, hay que hacerlo y punto. Les Misérables, como mencioné, es una franquicia con muchos fans que al adaptar la película una vez más con actores de Hollywood, iba a ser prácticamente imposible de no hacer a la gente ir a las salas a verla.

“En ruta a los Óscar” es una serie de escritos y análisis sobre los premios Óscar 2013 que publicará hasta la semana de la ceremonia el 24 de febrero, escrita por nuestro colaborador Rigoberto Díaz. El autor es cineasta, escritor, músico y fotógrafo. Conoce de sus proyectos, visitando su página www.diazrigoberto.com.