Serie especial: Premios que hacen la diferencia

El poder de creer en ti mismo 

Por Melissa Aponte / melissa.aponte@gfrmedia.com

“Estaba cambiando el curso de nuestra sociedad y solo tenía 17 años. La juventud sí tiene el poder, lo que necesita es el apoyo y que le den la voz y la oportunidad de expresarse y de que escuchen lo que tienen que decir”.

Para Ismael Cruz, ganador en la categoría de Bellas Artes en la edición del año 2005 de los Premios El Nuevo Día Educador, esa ha sido la mayor lección que ha aprendido de su experiencia como parte de “Los Duros de la Materia”. El ser parte de un grupo tan amplio de jóvenes que, al igual que él, buscaban mejorar a Puerto Rico, le dio la seguridad de que no importa la edad que tengas ni lo poco que se logre hacer, siempre se podrá hacer la diferencia.

“Él siempre ha sido muy luchador. Cuando se propone algo hace lo humanamente posible por lograrlo y es eso lo que ha hecho hasta ahora”, explicó Maritza Córdoba, madre y fanática número uno de Ismael.

Ismael es procedente del pueblo de Caguas. Su familia es de pocos recursos. Sin embargo, nunca permitió que eso impidiera conseguir lo que deseaba y de ayudar a esas personas que como él tienen sueños que buscan hacer realidad.

El gran sueño de Ismael era poder expresarse artísticamente de forma profesional. Sueño que logró hacer realidad gracias a los premios que ganó a través de “Los Duros de la Materia”. Con ellos pudo viajar a Nueva York a realizar las audiciones necesarias para ingresar a la Universidad de Nueva York (NYU, como es conocida por sus siglas en inglés).

Mucho antes de partir de Puerto Rico, Ismael utilizó su pasión por las artes para inspirar a otros a mantenerse positivos y, en especial, a que siguieran por el buen camino.

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“Él creció en una familia que no es adinerada. Fue, precisamente, lo que le rodeada su fuente de inspiración para ser el chico que es hoy. Cuando hay niños especiales con deseos de hacer algo y con talento, lamentablemente en las escuelas hay quienes los molestan porque no son como los demás e Ismael quería ayudar a esos niños”, añadió Maritza sobre el trabajo comunitario de su hijo.

Ismael logró ayudar a estos niños con su grupo Huellas, un grupo dedicado a llevar a jóvenes a retiros para crearles conciencia de las diferentes necesidades del país y de la importancia de ser solidarios y ayudar en la comunidad.

“Lo importante del grupo era que todo lo que hacíamos lo hacíamos a través del arte. Utilizábamos el arte para darle una voz a la gente que no la tenía y llevarla a las comunidades donde no habían exposiciones”, relató el joven.

Consciente de los diversos problemas en la sociedad, extendió su labor comunitaria como consejero de grupos de jóvenes y con una iglesia ayudando a exconfinados, usuarios de drogas y a mujeres maltratadas sexualmente.

Cuando llegó el momento de enfrentarse a los jueces de la competencia, Ismael se sintió seguro de que su labor tanto académica en el Colegio Notre Dame, de Caguas, como su trabajo comunitario eran suficientes para ganar la competencia. “Con mis sinceras ganas de cambiar el mundo, en el momento en que terminé mi entrevista con los jueces, sentí que había ganado. Todos los participantes eran tan talentosos y habían hecho tanto por la comunidad que realmente lo más que sentí fue orgullo de formar parte de ese grupo de personas”, recordó.

Para Ismael, los Premios ENDE representan uno de los momentos más bonitos de su vida. Fueron los premios los que permitieron que viajara a Nueva York para audicionar para ser aceptado en alguna universidad de artes neoyorquina. “Ese pasaje y esos chavitos que me gané llevaron a este jibarito a Manhattan. Los Premios ENDE fueron como un angelito en el momento perfecto”, añadió.

Ya han pasado siete años desde aquella noche tan especial de premiación y hoy, ¿a qué se dedica? Ismael reside y trabaja en Nueva York como actor profesional para la televisión y el teatro. “Estoy viviendo un momento bien bueno. Trabajé en el programa de televisión de la cadena CBS “The Good Wife” y recibí un Premio Hola por mi participación en la obra off- Broadway “La luz del cigarrillo”… y todo comenzó con esa audición a la que logré asistir gracias a los Premios ENDE”, expresó el actor.

A nivel profesional la satisfacción es inmensa y, por supuesto, su instinto servicial lo es aún más. Ismael comenzó una compañía de producción con su mejor amigo con la que pretende crear proyectos que lleven nuestra realidad a la pantalla grande y seguir cambiando el mundo a través del arte y de su trabajo que continuará demostrando esa diversidad social y cultural que vivimos hoy día.

Para el ganador de los Premios ENDE del 2005, lo más importante es que los jóvenes entiendan, crean y reconozcan que, como todo ser humano, son personas de poder y que tienen el potencial de hacer cambios y que, ese poder, no es exclusivo de las clases sociales.

“Tienes que acoger el poder y aceptar que tienes lo necesario para hacer el cambio. Sé humilde y organízate. Pon tus ideas en un papel, busca a personas de tu misma generación que tengan el mismo interés de cambiar el mundo y busca a personas que tengan mayor poder y que hagan que estas ideas se conviertan en una realidad”, manifestó el joven mientras recordó que desde temprano en su vida hacía ventas de bizcochos y ajíes para hacer un poco de dinero para sus cosas.

“Puedes comenzar pintando un centro en tu comunidad, haciendo un mural o llevándole comida a un vecino. No necesitas hacer algo grande para ver el cambio. Aceptemos nuestra responsabilidad y metamos mano”, concluyó Ismael, quien se encuentra muy emocionado por los nuevos retos y las nuevas formas que le presentará la vida para continuar cambiando el mundo a su manera.

 

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